Al final uno se queda consigo mismo

¿Se imaginan hacer una lista de las personas importantes de tu vida, de las que están y de las que no?

¿Qué nos hace tan especiales para que una persona quiera estar con nosotros? Me quedé pensando desde muy temprano en esa pregunta, y sobre todo, en la cantidad de personas que pasan por nuestra vida. Y no hablo solo de relaciones amorosas, sino también de los amigos y de la familia.

¿Se imaginan hacer una lista de las personas importantes de tu vida, de las que están y de las que no? Según mi intuición, la lista sería larga porque de alguna u otra manera, terminamos dejando huella en la vida de las personas.

 

 

¿Qué nos hace pensar que somos indispensables en la vida de alguien más?

Amamos, nos prometemos lealtad, sinceridad, confianza y otras tantas cosas que son sin duda una base fundamental de las relaciones interpersonales, pero un día esto se rompe. El amor acaba, y lo demás se deteriora poco a poco. Entonces, ¿qué nos hace pensar que somos indispensables en la vida de alguien más?

Quizás me he puesto demasiado reflexiva, pero hay una verdad innegable, y es que cuando todos se van, siempre nos quedamos con nosotros mismos.

 

 

No somos eternos en la vida de alguien más.

Y es que sí, no somos eternos en la vida de alguien más. Queramos o no queramos, estamos de paso. Las relaciones terminan, las amistades se rompen, y lamentablemente, las personas también nos morimos.

Pero lo importante de toda esta “reflexión”, es tener claro que no importa quien esté o quien no esté sino valoramos la más importante de todas las presencias, y esa es la propia, la de uno mismo.

Porque al final, uno se queda consigo mismo.