Por algo suceden las cosas, tal vez eras una mala noche.

De esas que por muy hambrienta que haya estado no culmina como yo quiero “saciando mis ganas de comer”

 

Imagen: Weheartit

 

Y le arrojo toda la culpa a esto que a veces con tanta ansiedad busco obtener, sencillamente ya no creo en el destino si no en las buenas decisiones -alguna vez se lo escuche a uno de mis viejos amores- creo que le tomare la palabra y me fijare más en mis próximas elecciones.

 

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Es que cuando sientes esa mala vibra; esa poca sed, de inmediatamente te das cuenta que no necesitas estar ahí, por mucho físico que exista de por medio existe algo más fuerte que impide me aleje cuando de verdad mi cuerpo me pide estar ahí “atracción”.  Esa inusual energía que nos cruza en el camino del otro para tratarnos como a ella se le dé la gana.

 

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Entonces creo que no eras una buena elección, pues mi atracción no despertó por completo. Pienso, enredada entre mis sabanas que a lo mejor no eras el acompañante adecuado para desvestir mi cama y obviamente a mí, pues cuando despiertan mis sentidos y mi presión corporal se alborota es porque indudablemente el que está presente debe permanecer en mi camino.

 

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Fuiste como una estrella fugaz, te observe pero ni siquiera te toque y a pesar de que pasaste por las noches quizás no eras el adecuado para lanzarnos al sofá o limpiar el piso con nuestros dorsos. Solo un caballero ambulante que llego y duro muy poco tiempo ¿y así seria para todo? Hoy son solo interrogantes en mi cabeza que desaparecen con el tiempo. Por algo suceden las cosas.