Algunas flores brotan de día. Otras lo hacen de noche.

Algunas flores salen a la luz del día, enseñando cada uno de sus pétalos, su olor y grandeza que a cualquier mortal enamora y cautiva con tan solo observarla.

 

 

También están esas flores que solo florecen de noche, que son lo que de día les da miedo ser. Flores tan resplandecientes que creen que su brillo dejara ciegos a varios, pero no son luces, son flores en un jardín donde ellas creen no poder encajar.

 

 

Flores, rosas, jazmines y girasoles. Una variedad infinita de bonitas plantas que sin importar a qué hora del día florezcan le decoran y alegran la vida a cualquiera, por eso cuando te topes con la flor que más te guste no la dejes marchitar.

Y es que todas, sin importar si es de día o si es de noche nos marchitamos en las manos incorrectas. Manos que creen tratarnos como merecemos, cuando es todo lo contrario y los pétalos y hojas empiezan a caerse desesperadamente sobre un jardín con miles de huellas de  personas que entraron solamente a fisgonear. No se regocijan y mucho menos valoran las bellezas que tienen en frente. Se atreven a volver cada vez que les place para ver florecer tanto de día como de noche a esas flores.

 

 

Lo repito, no todas florecen bajo el calor del sol, algunas solo necesitan del brillo de la noche para ser completamente ellas. Para ilusionar corazones y hacer perder la respiración a más de uno que se pare frente a ella. Sin saber que existe detrás de esa bella flor, rosa, girasol o jazmín.