Aromas, músculos y variedad que suman a mi incredulidad.

Los años, hombres y los momentos que he pasado junto a ellos han hecho que mi incredulidad salga a pasear conmigo.

No sé si mis energías atraen al mismo tipo de hombre o soy yo quien de manera inconsciente siempre busca la similitud. Chicos malos, aventureros y forasteros de corazón; incluso con compañía a su lado. De tantos que se han cruzado en mi camino me he convertido en un aprendiz de la picardía y las mentiras que salen por ahí.

 

Imagen: Weheartit

 

Y es que la cantidad, variedad y sus intenciones me han convertido en una persona incrédula que no se cansa de aprender; pues sigo tropezando día a día con piedras musculosas y muy similares. Te dicen “Eres única” cuando en el fondo tu misma sabes que no es así, pero no; el peligro y lo prohibido te cautivan más y más.

 

Imagen: Weheartit

 

A ciencia cierta no sé si es una cuestión hormonal o la edad, tomare esto como un ensayo y error de mis veinte, lo cierto es que la incredulidad siempre estará de por medio para creer muy poco en el romance. Son aventuras, momentos de atracción muy difíciles de hacer a un lado pero que sin duda me han mantenido al margen para no cometer cualquier error.

 

Imagen: Weheartit

 

Exquisitos aromas, músculos y detalles se han cruzado en mi camino; unos mejores que otros, variedad y gustos diferentes pero con los cuales siempre compartía lo mismo que me hacía caer sublimemente “tentación”. Solo que esos mismos aromas y músculos me han enseñado a tener un poco más de cuidado, a no subestimar mis emociones y cultivar más mi incredulidad, lo que me hace seguir siendo un espíritu libre en estas cuestiones del corazón.