Ni arrugas, ni líneas de expresión ¡Experiencia!

No es delito tener líneas en el rostro y menos sentirse mal por ello. Quizás la edad nos vuelve vanidosas y un poco penosas, vamos detrás de todo tipo de cosméticos que disimulen nuestra experiencia, porque es eso – experiencia de vida- ¿para qué ocultar lo que nos identifica y nos ha definido por años?

Imagen: Pinterest

Esas pequeñas líneas son más que nuestra piel en contra del tiempo, es nuestra vida, el trabajo, los hijos, aventuras, días y noches, camas desordenadas, historias de una noche, medio días en el parque, copas y jugos orgánicos, personas que han pasado como veneno y otras como elixir dulce, es todo aquello que aunque no se ve se transforma en sabiduría, madurez y experiencia.

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Es el atardecer que llega por fin, no es simplemente una cuestión de números si no la respuesta a una tarea llamada vida, para qué insistir en ocultar lo que tanto nos ha costado, esas sonrisas y lágrimas que siempre han traído consigo algo bueno así queramos tacharlo como malo. Esa experiencia esta siempre llena de compañía y en su mayoría de soledad, porque sin embargo estando acompañadas nos podemos sentir solas y poco comprendidas, pero es algo más que hormonal es un reflejo de lo que fuimos, somos y aún nos falta ser.

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Somos un bello tapiz de la vida, con algo más que pequeñas líneas, son los colores que representa nuestra particularidad, no son arrugas, ni líneas de expresión si no la experiencia de una vida bien vivida y transcurrida que nos lleva por una sola dirección aunque de vez en cuando miremos hacia los lados para observar otros paisajes.

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