Aun no pienso ni quiero ser madre.

Estoy fastidiada de esas tontas palabras de “el reloj biológico” cómo si nos midieran en base al uso de nuestro útero.

 

Imagen: Weheartit

 

En lo particular, un hombre y un hijo no son un triunfo para mí. Sencillamente le dejo esas cosas a la vida y al destino porque estoy segura que en su momento llegaran. No me interesa saber que otro se agobia porque ya estoy llegando al tercer piso y aún no he creado otra vida, por los momentos no pienso ni quiero una creación de músculos, huesos y piel hecha por mí y alguien más.

 

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Para mí y creo que varias se colocan de mi lado, tener un hijo no es algo de primera necesidad y mucho menos fácil de sostener, porque por muy fácil que sea la creación mantenerse ahí para otro requiere dedicación, esfuerzo, cariño y mucho pero mucho amor. Y créanme, estoy dispuesto a darlo pero no por los momentos. También sé que hay muchas cosas que suceden sin ser planeadas, pero ante todo busco primero estabilidad para poder brindársela a otro ser.

 

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Creo que por los momentos seguiré regalando todo ese amor a los pequeños de mi familia y a los nenes de mis amigas. Y cuando me corresponda seré la madre extrovertida que le hace peinados a su pequeña o viste con disfraces de carnaval a su pequeño para llevarlo al jardín de infancia. Si, en definitiva le dejo eso al tiempo y a las circunstancias, sin apurar mi “reloj biológico” que nada tiene que ver con si me veo joven o vieja, de todos modos he conocido una multitud de mujeres que tienen a sus primogénitos pasadas el tercer piso y llevan su vida muy feliz con la vida familiar que formaron, pues hicieron a un lado el fulano reloj biológico.

 

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