Bajo las sabanas la mejor aliada es la creatividad no los prejuicios.

Es normal que a veces sintamos un poco de pudor por nuestro cuerpo, los prejuicios elaborados en una sociedad de belleza falsa nos ha convertido en jueces de nuestro propio cuerpo sin ningún remordimiento.

 

Imagen: Weheartit

 

Muchas veces lo más difícil de aceptar es que alguien más nos vea tal cual y como somos, incluso si esa persona es quien nos motiva a ser creativas en el amor. Pero, cruelmente la creatividad se enfría por culpa de nuestros miedos; los cuales son injustos y la mayoría imaginarios.

Todos sabemos que en cuestiones de sabanas, alfombra, suelo o pared lo que menos tiene invitación en ese momento son los prejuicios, para qué ocupar nuestra mente en cómo lucimos si la diversión, la pasión y el erotismo puede hacer su mejor show, es quitar toda la emoción como un robo a mano alzada.

 

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Para qué desviar nuestra mente en las curvas o los bultos de nuestro cuerpo, en nuestras marcas o cicatrices; y es que me atrevo a decir que en ese preciso momento la otra persona en lo que menos está pensando es en tus imperfecciones. Con tantas cosas que se pueden hacer, tantas carcajadas que en complicidad se pueden crear, de qué serviría oprimir ese fuego que todos absolutamente todos llevamos dentro.

Incluso, si ese cuerpo hace que en el tuyo despierten todos los demonios y las tentaciones, debe aceptarte tal cual y como eres. De igual forma nosotras tampoco podemos ser jueces de un cuerpo que precisamente se encargó de desvestir el propio.

 

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