Busco mil formas de sentirme mal.

Sí, estoy buscando miles de formas con las cuales sentirme culpable, el peso, amor perdidos y otros encontrados, la monotonía de la casa y el trabajo. Razones sin sentido quizas

 

 

Son algunas de las cosas que le incrusto a mi cabeza, sin razón y sin motivo. Algunas veces quisiera arrojarle toda la culpa a las hormonas, pero no son del todo las culpables, es mi mente obsoleta de ideas, que no me deja detenerme a pensar con cabeza fría.

Escudriño entre todas las cosas de mi vida buscando qué es lo que aqueja mis días. Porqué estos cambios de humor tan fugaces, de subir y bajar frecuentemente de un estado al otro de manera drástica. Tal vez este un poco loca y no quiera admitirlo, debe ser eso.

 

 

Pero por días algo dentro de mí empieza a cambiar. A veces siento culpa por esos kilos de más sobre mi cuerpo, otros se los aquejo a todas esas rupturas amorosas que no trajeron nada bueno consigo. Es como si dentro de mi cerebro las páginas de mi vida volviese atrás, para recordar solo los malos momentos.

 

 

Busco miles de formas que me distraigan de este evento, ejercicio, internet, salir a caminar con amigos. Técnicas que si funcionan, pero que de regreso a casa empiezan a rebobinar lentamente en mi cerbero, así es esto, tal vez sea la edad. Admito no ser la más coherente y mucho menos, hago con mi vida lo mejor que sé hacer y la vivo con agradecimiento, solo que pocas veces no le consigo sentido a mis días, quiero más mucho más de lo que estoy viviendo, y eso hace que busques miles de formas con tal de sentirme mal. Hay días no tan dulces.