Cada quien está donde quiere estar y pierde lo que quiere perder.

Cada quien es dueño y señor de sus decisiones, por lo tanto decide entonces donde quiere estar en realidad y lo que no quiere perder, de no ser así es mejor que se atenga a las consecuencias.

 

Y es que no existe más consecuencia que esa cuando el quien crees amar se suelta porque no le diste entonces el puesto que merecía. Es por lo tanto un toma y dame, cuando no das lo necesario justamente lo que toca, te llega como una factura sin derecho a cambio.

 

Muchas son las personas que piensan que otras se metieron en su relación de pareja, entonces me pregunto si en realidad dieron todo lo necesario para que la otra persona no tuviese que buscar en otro lado, y no es que quiera rebuscar excusas ni nada parecido, pero si ser un tanto sensata para concluir en esta definición.

 

Nadie está en algún sitio por obligación y de estarlo por monotonía siempre aparece algo o mejor dicho alguien más para colocar al otro de cabeza y demostrarle que existe algo mucho mejor que esa monotonía que lleva a cuestas.

 

Y si quisiste perder a esa persona fue tu propia decisión, a lo mejor le hacía falta a alguien más y te sobraba a ti. Quien no cuida lo que tiene pierde sin remedio su amor, y es ese amor el que ve en el rostro de otra persona. Por ello, todos sabemos el resultado de nuestras acciones, y está en nuestras manos no perder lo que en realidad valoramos.