Calzones bonitos, pero nadie que los vea.

En definitiva, es un desperdicio despertar con unos calzones bonitos y no tener a nadie a quien lucirlos.

Hay mañanas que en definitiva luego de dar la vuelta en la cama y sentir el frío de un espacio vacío, te preguntas el motivo de tu existencia. Lo tienes todo y das gracias por eso, bueno; casi todo. Hay salud, dinero, trabajo pero el amor y la pasión se desaparecieron en ese juego del escondite que una vez juzgaste con ellos.

 

Imagen: Weheartit

 

Te despiertas genial, fabulosa, como toda una diva entre sabanas color rosa tipo publicidad de televisión, aunque con tus cabellos en desobediencia y una fatal sombra negra en tu rostro que te hace lucir como mapache pero que evidencia las vivencias del día anterior. Es genial todo eso, pero despiertas sola.

 

Imagen: Weheartit

 

No hay nada de malo en despertar sola, eso debe existir; lo realmente malo es cuando ese tiempo de despertar sola se ha convertido en una costumbre y llevas años repitiendo la misma publicidad. Tienes esos calzones de encaje fabulosos que compraste un domingo de shopping por el centro comercial al cual vas “sola” a comer helado e incluso entras a la tienda de ropa interior con el pretexto de que algún hombre guapo te descubra, a lo que yo digo: No es bastante evidente; a qué puede ir un hombre “solo” a una tienda de ropa interior, amigas mías ese espécimen ya tiene quien le modele la ropa que justo él mismo está comprando.

 

Imagen: Weheartit

 

Pero bueno, el hecho es que algún día no cabe la menor duda aparecerá ese alguien que se deleite con nuestros calzones, ojala y sean los fabulosos de encaje negro o rojo y no los color rosa que llevan una Hello Kitty en la parte de atrás.

 

Imagen: Weheartit