Camas diferentes.

Sin importar lo que la gente diga o piense, seguimos perteneciendo a camas diferentes, a expensas de lo que sentimos, lo que vivimos y lo que seguiremos haciendo.

Un día de trabajo común fue el mejor pretexto para una conversación de solo dos, ese fue el primero de los que hasta hoy aún cuento. Al segundo un café y un par de risas nos acompañaron de la nada, tal parece que solo éramos dos, a pesar de estar rodeada de mozos y otros mortales.

 

Imagen: Weheartit

 

Y así fueron transcurriendo días y días, hasta que de la nada surgió aquel primer beso el cual aún conservo como fotografía en mi mente, tan intacto, tan lleno de ternura y de pasión que estoy temiendo invada el espacio de todos los anteriores. Fue entonces ese primer beso el que revelo el nombre de lo que hasta hoy sucede, pues estábamos completamente seguros que al volver a nuestras casas otros besos nos esperaban.

 

Imagen: Weheartit

 

Pero hasta hoy eso no nos importa, somos dos personas de camas diferentes que a solas se transforman en una. Estamos a merced de nuestros sentimientos, como un barco en alta-mar, no importan ya los días o los acontecimientos, pues nos hemos convertido en el descanso uno del otro luego de un día ajetreado de labor profesional.

Y es que aunque pertenezcamos a camas diferentes una razón nos une cada día más. La adrenalina que poco a poco se ha venido acumulando y esas ganas que nos persiguen como policía en este crimen causado por los dos. Pero no nos importa a pesar de pertenecer a camas diferentes.

 

Imagen: Weheartit