¿Acaso ya no provoco nada en él? Querida, todo tiene solución menos la muerte.

En alguna oportunidad de nuestra vida nos ha sucedido algo similar, sea cual sea el tipo de relación llegar a la última base y que no provoquemos deseo puede ser un tanto frustrante.

 

Imagen: Weheartit

 

Y no necesariamente se deba a nosotras, en algunas oportunidades el hombre es el que no quiere, no siente apetito. Por muy macho, varonil, sensual o atrevido que sea también es un organismo andante que se agota. Claro este sería un justificativo viable, pero qué hay cuando no provocas en él ni la más mínima subida de temperatura y otras cosas. En lo particular es estresante sentirse rechazada y no por el tema del cariño, al contrario; el deseo es quien más se ve afectado de nuestra parte cuando nota que el otro ya no quiere jugar con nosotras.

 

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Y si, a quien no le molestaría estar súper entonada con las feromonas, hormonas y adrenalina a mil y que de la nada sea él quien apague la llama como un balde de agua fría. Me detengo a recordar a ese chico que una vez corrí de mi departamento porque sencillamente no hubo feeling, bueno yo le arroje la culpa a eso para no decir que no logre aumentar su temperatura.Pero este sería un caso muy distante, era una primera cita y no me molesta mandar las cosas al carajo cuando ya no me agradan.

 

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Lo cierto es que cuando ya se tiene un largo tiempo saliendo o existe un vínculo de por medio y suceden este tipo de eventos creo que sencillamente es un choque emocional para la mujer. Por su mente caminan un montón de interrogantes, sobre una tercera persona, la apariencia física que se tenga o lo peor ¡Él ya no siente nada por mí!

 

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Sin duda es una mezcla de emociones que solo tiene dos caminos como soluciones; una buena comunicación entre ambos que los lleve a platicar también por medio de susurros debajo de las sabanas o… en definitiva buscar tu traje de enfermera – muy común por cierto- y atarlo a la cama para ver qué carajo sucede con él y así veras si reacciona o no.

 

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Lo que quiero decir es que todo, absolutamente todo tiene solución y un asunto como este solo se mejora con insinuación, provocación, sorpresas y juegos, así obtendrás que te coloquen contra la pared de ascensor o sobre el mesón de la cocina.