Y colorín colorado, con mejores la he pasado.

No te creas tan especial.

Así como de niña cuando jugaba con una muñeca, luego la colocaba en su sitio y tomaba otra; mi vida desde muy pequeña ha sido un total orden, sabía que todos los juegos tenían un final y así como las muñecas también las personas. Solo que yo no jugaba ni juego con los hombres y menos con los caballeros que han pasado por mi vida, sencillamente me aparto cuando ya no me siento a gusto, entonces yo soy la muñeca que vuelve a la repisa.

 

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Entonces, luego de sufrir por un amor tóxico el final llego. Él decidió marcharse pero su presencia era intermitente en mi vida, era el muñeco Ken en esta historia puesto las veces que a esa pequeña niña le diera la gana, a diferencia que él se sentía imprescindible, sabía lo que provocaba en esta niña transformada en mujer.

 

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Después de un ultimo encuentro entendí lo aburrida que se había vuelto esa intermitente relación – si es que se puede llamar así – me preguntaba a mi misma qué tenia él para yo caer tan fácilmente, entonces me levante de la cama sujete mi cabello y le pedí que se marchara; en ese momento sentí como la tranquilidad se apoderaba de mi, al final no era tan bueno como yo creía, mis expectativas se burlaron de mi mente.

 

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En el fondo sabía que no era tan especial, mejores pieles había rosado mi epidermis, estaba segura que todavía me faltaba camino amoroso por recorrer y al final mejores habían pasado por mi vida. Después de todo qué tan especial podía ser si entre ambos todo era más corporal que emocional, situación donde había que hacer cola de espera en mi vida para poder marcar la diferencia, de lo contrario “Colorín colorado, la historia llegaría a su fin”.

 

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