Como cuando eran novios.

No entiendo cómo la magia se va acabando poco a poco, cómo ese fuego que quema por dentro se va extinguiendo como una fogata bajo la lluvia, es como si los vientos torrenciales de los años aparecieran de la nada para llevarse consigo todo aquello que una vez destendió camas, desacomodo el sofá en la sala y arrojo todo lo que estaba sobre la mesa.

Porque tal vez sea parte de todas las historias de amor, el aburrimiento, la costumbre y la monotonía entran de la mano para hacerle juego y desordenar lo que una vez esas dos personas sintieron. Pero, siempre habrá una salvación, momentos de locura, inventos y tentación.

 

Imagen: Weheartit

 

Todo queda por parte de la creatividad, de dos polos tal vez opuestos que necesitan volver a encender esa chispa llena de pasión. Porque todo puede volver a encenderse, como los motores de un auto viejo, y como cuando eran novios perder el control en cualquier rincón. No hay que buscar salidas, sencillamente volver a buscar esa complicidad que robaba sonrisas en medio de la multitud.

 

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Atreverse a ser jóvenes de nuevo, robar besos y tocar ciertas zonas donde el otro pierde el control, es levantar cosas sin ni siquiera tocarlas, llenar de agua otros rincones sin ni tan siquiera dejar caer la lluvia, es sentir por unos cuantos minutos, llenarse de ese éxtasis que una vez de novios sintieron.

Como cuando eran novios, dejarse llevar libres como el viento bajo la corriente del gusto, el amor y la pasión, regalar flores, aromas y susurrarle al oído un par de palabras llenas de deseo y de ese toque picante que una vez siendo novios los llenaba de descontrol.

 

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