Conmigo no hagas planes, yo no sé quedarme.

Muy contradictorio, pero una frase que durante años ejecute y que ahora coloco en jaque.

Cuantas veces nos hemos comportado como hombres, hemos venido quitándole terreno a esos seres llenos de desenfreno y aventura, donde lo pasajero es quizás su mayor talento. Pero nosotras, almas soñadoras en formar algo más formal también llevamos el talento de lo informal por dentro.

 

Imagen: Weheartit

 

Lo ocasional se ha convertido en un talento adquirido con las experiencias y las malas camas. Nos han hecho reflexionar y escapar en cualquier momento de una relación dañina o poco pasional, de lo caótico, de eso que nos robe la esencia de flor que llevamos dentro y quiera escapar con ella.

 

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Hemos descubierto el espíritu libre que llevamos dentro y preferimos dejarlo avanzar, ya no solo somos nosotras pensando en nuestro ritmo de vida, es ese algo dentro pero muy dentro que colabora en esta decisión, no quedarse.

Y es que no sabemos cómo, qué se debe hacer para aguantarse en un sitio, cuando ya no se siente cómodo la mejor respuesta está dentro, salir corriendo sin despedidas, sin un por qué. Tenemos nuestros propios planes muy reservados, no queremos los de otro y que nos involucre a nosotros.

 

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Somos espíritus libres y aventureros, que por supuesto actúan por su propia voluntad, sin ataduras y nombres sobre relaciones sin sentido. Preferimos avanzar y como una abeja ir de flor en flor. No hay un total terreno abandonado por ellos, somos nosotras quienes descubrimos otro, donde la aventura y lo eventual se da el lujo de tomarnos de la mano.

 

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