Corazones rotos.

He dejado tantos corazones rotos, que ha este paso la vida me pasara una factura de gran costo.

 

Imagen: Weheartit

 

No es que sea o haya sido una belleza exótica, pues estoy muy alejada de la realidad. Sencillamente soy una persona como cualquier otra, solo que me fijo en el núcleo de cada uno, voy más allá de un gesto o una cara bonita, tal vez ese sea el motivo de mis encantos.

 

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Y si, lo reconozco. He dejado unos cuantos corazones rotos, algunos ya estaban bajo alarma, unos cuantos poco les importó y el resto aun creo me odia por eso. Pero, el mundo está lleno de unos rotundos “No” la palabra más cruel pero quizás franca, porque cuando sencillamente ya no te sientes cómodo es mejor despedirse.

 

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Despedidas que muchas veces pueden quedar a medias, pero de un solo lado de los dos bandos, porque lo más cruel es cuando los sentimientos entran en el ruedo. Tal vez sea una persona fría o así lo quiero dar a entender, pero cuando ya no hay nada más que hacer un corazón queda roto.

 

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Uno, dos o varios que han quedado atrás, en un camino lleno de mucho y de tan poco. Vacíos se asoman para recordarme que a pesar de darlo todo pero no entregar nada igual sigo por dentro y no vale la pena. Mala mujer me dirán, pero yo también estoy pagando las consecuencias, noches frías y llenas de arrepentimiento me persiguen todos los días.

Y aunque el karma siga jugando conmigo, prefiero decir “No” y dejar corazones rotos que seguir dañando el mío.

 

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