Cuando quieras puedo ser tu felicidad vuelta pecado.

Cuando desees puedo convertirme en tu felicidad envuelta en sábanas blancas, con mi mejor traje encima; mi piel.

 

Esa que me viste y a la que no dejas de observar. Cuando quieras pudo ser tu pecado ideal, ese que con una sonrisa te invita al cielo y al infierno a la vez, porque cuando tú quieras puedes tenerme como parte de tu piel.

La que se vuelve solo una y que no se cansa de experimentar, porque incluso cuando no quieras más yo seré la tentación perfecta que despierte en ti todos los deseos que hay ocultos por ahí. Los más recónditos y fuera de normal, porque incluso tus demonios me quieren a mí.

 

Puedo y soy tu felicidad vestida de mujer, llena de todos los sentimientos que te puedas imaginar. Seré eso que dibuje una sonrisa en tu rostro y los deseos en tu mente, la que lleve a la práctica lo que más añoras y quieres.

 

Una felicidad con todas las intenciones de quedarse a tu lado sin importar lo que piensen los demás, porque somos solo dos, que convierten todo en un solo pecado. Los que se miran y se hablan con las manos, con cada recorrer de los dedos sobre la piel que nos junta sin pensarlo. Estamos ahí, y aunque queramos ocultar algo, es casi imposible con tanto deseo y tentación de por medio.

 

Por eso déjame ser el olor que se cautive y te lleve de la mano a tocar la felicidad hecha pecado.