Cuando una mujer se corta el pelo le vuelve a crecer la vida.

Todas pasamos por esto, e incluso esa sencilla acción por cambiar de look se ha convertido es una tradición de renovación.

 

Es una forma de cambiarse por dentro, por fuera y aun así seguir manteniéndose viva. Es renovarse lentamente y sentir como cambia la vida, y no es que sea algo de otro mundo, pero si una manera de desconectar el pasado del futuro.

Y es que de alguna u otra manera, cortarse el cabello es limar asperezas con uno mismo, es cultivar belleza en el cambio de algo que nos define como mujeres y que al final está ahí por algo. Corta, largo o como sea el largo de nuestro cabello, cortarlo es una forma de llamar al cambio.

 

Es sentir que se está rompiendo con el pasado, que lo realmente importante ahora es sentirse viva, lo suficiente para saber que crecerá de nuevo y que de alguna u otra manera si habrá otro cambio después volverá a suceder lo mismo. Perfectamente, renaceremos cada vez que queramos una y otra vez sin importar lo que suceda luego.

 

Es algo nuestro, femenino y totalmente aceptable cuando se quiere echar ciertas cosas al olvido, amores, personas y momentos vividos, los que de alguna u otra forma sentimos no nos deja avanzar.

 

Somos, musas de la vida que crecen en un jardín de flores, donde es un derecho renacer y volver a nacer cada vez que queramos, porque sentimos como la vida nos cambia de manera peculiar, aunque el resto de mortales no entiendan mucho al respecto.