Cuando vuelvas, sea la hora que sea, llámame

De la película “Siempre el mismo” basada en el libro de David Nicholls, una historia de amor, aquí les traigo un fragmento o escena donde muestra el amor desesperado del protagonista Dexter, todo lo que Emma hubiera querido escuchar pero ya es tarde. Ella ahora se está dando una oportunidad con otro.  Cuando más la necesita es cuando se da cuenta que la quiere de verdad.

 

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–Hola, Emma, soy Dexter. Estoy en una estación de tren, cerca de casa. Vengo de casa de mi madre, y… y quería saber qué hacías esta noche. ¡Tengo entradas para el estreno de Parque Jurásico! Bueno, de hecho creo que ya no estamos a tiempo, pero ¿y la fiesta de después? ¿Tú y yo juntos? Estará la princesa Diana. Perdona, es que hablo por hablar, por si estuvieras  en casa. Coge el teléfono, Emma. Cógelo cógelo cógelo cógelo. ¿No? Vale, ahora me acuerdo: era la noche de la cita, ¿no? Tu cita sexy. Bueno, pues… que te diviertas. Llámame al volver a casa, si es que vuelves. Explícame cómo ha ido. Ahora enserio: llámame en cuanto puedas. Se le traba la lengua. Recupera el aliento y dice:                                                                                                                                                   –No te creerías el pésimo de día que he tenido, Em. –Vuelve a trabársele la lengua–. Acabo de hacer algo fatal, fatal. Sonríe forzadamente y dice–: Te llamo mañana. ¡Quiero saberlo todo! Rompecorazones…

 

 

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Hola, Em. Soy yo otra vez. Ya sé que has salido con el Risas, pero sólo quería decirte que cuando vuelvas, suponiendo que estés sola, he decidido que al final no iré al estreno. Me quedaré toda la noche en casa. Si quieres venir… Vaya, que me gustaría. Yo te pago el taxi, y te podrías quedar a dormir. Pues eso. Cuando vuelvas, sea la hora que sea, llámame y coge un taxi. Ya está. Hasta luego, espero. Besos, y todo eso. Adiós, Em. Adiós.

 

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¡Otra vez yo! Nada, sólo para ver si estabas. Estoy un poco borracho, la verdad. Un poco sentimental. Eres de lo que no hay, Emma Morley. Estaría bien verte. Llama cuando llegues. ¿Qué más quería decir? Nada, sólo que eres de lo que no hay. Pues eso. Cuando llegues. Llámame. Dame una llamada.

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Adivina quién soy. Las diez y media. ¿Dónde estás a estas horas, so pendona? Bueno, nada. Llámame a la hora que sea, que yo de aquí no me muevo. Adiós. Adiós.