“Cuídate de las mujeres que leen, porque de las que escriben nada te salva”

“Cuídate de las mujeres que leen, porque de las que escriben nada te salva”.

Hace un par de días encontré esta frase perdida entre las fotos del Instagram.

 

Imagen: Pinterest

 

Con lo que yo me pregunto ¿será cierto? O solo capturo mi atención pues yo pertenezco a este grupo. Escribir de verdad que es un arte escondido en algún rincón de nuestra mente, algo que se desarrolla con constancia, imaginación y mucho esfuerzo. Algunas lo hacen por hobby, otras por trabajo y el resto –donde me incluyo- lo hacemos como una expresión de desahogo para liberar eso que nuestros labios no pueden.

 

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Palabras plasmadas en algún documento del ordenador, en hojas sueltas porque algo se vino se repente a nuestra mente, o en esa pequeña libreta llena de un montón de ideas que reflejan lo reflexivas, atrevidas y creativas que somos. Lo que podemos llegar a ser y que, por un tonto tabú no liberamos.

 

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Nos encanta, nutre y satisface escribir; se ha convertido en nuestro orgasmo personal trazar letras, palabras y conjugar oraciones que demuestren todo eso que llevamos guardado en esa mente perversa y exótica. Porque sencillamente el sarcasmo tampoco nos puede faltar, y aunque no queramos parecer del todo atrevidas, es inevitable no echarle picante a las ideas.

 

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Ideas que se mueven como lo hace nuestra cadera en alguna habitación, creo que de eso se trata. Liberar, expresar y comunicarle al mundo por medio de nuestros escritos lo que somos y escondemos, de lo que somos capaces de hacer y lo que aún ni siquiera nosotras estamos enteradas. Porque tal vez somos un claridad llena de mucha oscuridad por toda esa creatividad e inspiración que llevamos guardada, de la que nadie se puede salvar una vez que se convierta en nuestra musa.

 

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