Dar vuelta de hoja, donde se quedan personas que no te merecen.

Cómo se describe esa sensación de sentirse traicionada y más que ignorada por alguien tan cercano.

 

No hace falta entender el parentesco familiar, la cercanía y mucho menos la realidad; sí, la realidad de sentirse ignorada y despreciada por alguien más, por una persona a la que “veías” con ojos de hermandad, a la que no le diste mucho pero si lo suficiente como para creer  que haría lo mismo por ti, y es que de algún modo esto en realidad duele.

 

Duele, que te miren como un cero a la izquierda o que ni siquiera se acuerden de ti. No sabes entonces si sentirte culpable de algo o tal vez de retirarte para siempre y usar la indiferencia total como un castigo a esa realidad.

Un castigo que con el tiempo duele, pero que se hace eficiente con el pasar de los días, porque cuando hay más que orgullo e indiferencia en medio este tipo de cosas hieren.

 

Quizás sea un poco paranoico tomarse muy a pecho estas circunstancias que surgen en la vida, pero es inevitable no sentirse mal, que te ignoren y desprecien como si no existieras para los demás, sobre todo para esa persona que hoy te ignora como si nunca hubieses existido en su vida. Entonces, solo queda seguir en el camino, tal vez sea el mismo destino el que se ha encargado de apartar las falsas amistades y compañías aunque tú no lo quieras ver así.

 

Por lo que es mejor dar vuelta de hoja.