De los mejores momentos no existe fotografía.

No dio tiempo para ello.

 

De los mejores momentos no existe un flash que allá capturado nuestra cara de felicidad. Sencillamente la tecnología deja de existir, y sin importar el origen del momento sencillamente no hacen falta fotografías para recordar, pues todo queda en nuestro cerebro.

 

Sí, los momentos felices a la luz del día o incluso en la privacidad de la noche, sencillamente no hay retrato que pueda ser digno de un momento así, y para que compartirlo si nos hace especialmente felices a nosotros mismos.

No hay entonces una evidencia de lo que sucedió, solo nuestro perfecto rostro de felicidad pues al final solo hubo pocos ganadores de estos momentos. Aquí nos olvidamos de los selfies y las caras con muecas, nos conformamos solo con disfrutar lo que ocurre pues tal vez puede ser único en el tiempo.

 

Tal vez así existirán más momentos vividos con todas sus letras que solo hechos para respaldar las fotos en alguna red social, porque sí; dejamos de disfrutar como se debe solo por captar momentos para que los vean los demás, no vemos hacia los lados solo a la pantalla de nuestro celular, y créame que eso es algo que cada vez se vuelve más una costumbre haciéndonos echar a un lado los buenos momentos.

 

Momentos que quizás no se repitan y aunque sea así los desperdiciamos entre fotografías donde incluso insistimos en salir sumamente perfectos en vez de disfrutar ese momento.