De qué me sirve la razón si no puedo perderla contigo.

De qué me sirve la cordura y el control de mis emociones si al final no habrá nadie que puede hacerme perder toda esa razón.

 

De qué me sirve querer perder la calma si no tengo con quien, especialmente tú. Porque te quiero solo a ti, como la persona más justa para que todo esto se salga de control. Y es que en mi camino se pueden atravesar diversidad de pieles, pero ninguna con tu configuración, y es que me garantiza de alguna u otra forma el camino al cielo.

 

A veces me cuestiono yo misma del porque me dejo derrumbar tanto por tu ausencia, porque cuando tu presencia aparece por ahí me descontrola de todas las maneras existentes que pueda conocer. Estoy al borde de un abismo que ni tu puedes imaginar, y aun sabiendo que la poca razón que tenía desapareció insisto en no querer nada de ella aun sabiendo que no tengo con quien perderla después.

 

De qué sirve entonces tanto autocontrol, mantenerme al margen del equilibrio de mis sentidos cuando moriría por perderlos contigo en cualquier rincón, estas ahí para incluso en la distancia susurrarme al oído cuanto te necesito, porque contigo más que la razón pierdo la calma, la cordura e incluso la vida, por más de que esta última suene cruel, tu presencia se encarga de subcionarme todo por dentro y volverlo tuyo una y otra vez.

 

Aun así no me resigno y quiero tu presencia aquí, porque no entiendo de qué me sirve tanta razón si no puedo perderla contigo.