De victimas está lleno el mundo.

Cuando eres tu quien decide alejarse, tomar esa decisión en la cual el corazón no tiene parte, es ahí cuando tú eres la única culpable, según la otra parte de una historia que a la final nunca tuvo dos.

 

Imagen: Weheartit

 

Es difícil abrir los ojos y ya no verle, pero más difícil alejarse de la manera más silenciosa posible. Entonces solo tú eres la culpable, la villana y quien rompió su tan frágil corazón, de victimas está lleno el mundo. Y cuando tú fuiste la víctima, la engañada, acorralada por los buenos momentos y ahogada por los malos, enredada en un amor toxico al que te negabas perder ¿Quién era la victima y sin expresarlo?

 

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La vida no está hecha solo para ser mártires del dolor, para juzgar por algo que muchas veces nosotros mismos nos buscamos. La madurez también consiste en avanzar, soltar y dejar todo aquello que por más que nos haya hecho felices ya no lo es. Solo que en ocasiones cuando somos nosotras quienes tomamos esa decisión tan rotunda quedamos ante el mundo de victimas como las villanas en una historia que no asomaba ningún final feliz.

 

 

¡Al carajo! Lo que no sume, que no siga restando. Quien no te aprovecho cuando pudo y cuando fue su momento que se vaya a llorar al río – unas palabras muy bien dichas por mi abuela- Recuerda: estas demasiado buena y bella como para seguir esperando espacio en la vida del otro, si al final quiso el papel de víctima da gracias por lo que te quitaste de encima y que siga nadando en el lodo hecho por él.

 

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