Desde que llegaste, mi vida cambio de color de manera inexplicable.

Fuiste poco a poco adentrándote por cada uno de los poros de mi piel, sin permiso me robaste un beso, mientras al final yo te regale un suspiro como a nadie le había dado.

 

De pronto ya no era yo, eran todos mis sentidos proclamándose en mi contra como si estuviesen a tu favor, y es que percibieron como contigo todo cambiaba de forma y de un bonito color. Llenaste mi mundo de matices, de un amarillo iluminaste mi sol, y como si aún no fuese suficiente te quedaste impregnado en mi interior.

 

Incluso deje de ser seca para transformarme en la persona cursi que ahora hoy, una que es condescendiente al mundo de manera cariñosa, incluso para sorprenderme yo misma por todo eso que soy ahora. Aprendí a cómo querer de forma desmedida, a dar más de mí sin temor a que me destrozaran la vida, y es que eres algo diferente que llego a mí para colorearme de manera profunda y sin salirse de ninguna línea.

 

Inexplicablemente transforme mi yo interior, tal vez saque a pasear eso que soy y que por años trate de ocultar, la ternura salió de mi como diciéndome que ya era justo para mí. Ahora veo el mundo desde otra perspectiva y con otro color, por fin entendí que ser tan rígido solo puede llevarte por un camino a la soledad definitiva, de cierto modo la vida me cambio de color.

 

Y hoy, conservo esos colores como solo míos sin ningún otro intercesor pues tú te llevas todos esos aplausos por haber cambiado mi mundo sin colocar reemplazos.