Domingo frío, mente en blanco.

Domingo, día de pijama y películas por la noche. Día de palomitas, risas y besos con algún mortal.

Bueno, al menos eso dicen las malas lenguas, solo que la mía exclama el sonido de las canciones en la computadora por falta de compañía. Me refugio entre mis letras y las melodías perfectas de Soda Stereo, mientras el resto de mortales en el mundo exterior viven en carne propia lo que dicen otras lenguas.

 

Imagen: Weheartit

 

Sin embargo mi mente sigue en blanco, pienso y acomodo cada uno de mis pensamientos para llegar a alguna conclusión. Sé que al igual que yo muchas otras viven cada domingo como el que yo describo ahora entre las líneas de un escrito. No estamos mal, pero tampoco estamos completamente bien.

 

Imagen: Pinterest

 

Ya no es soltería, es soledad; aparece para perturbar nuestra mente y por ende castigar nuestro día libre, donde entendemos que crecimos pues solo nos queda lavar nuestra ropa y limpiar la habitación. Una habitación que lleva nuestra ropa por todos lados, aunque por dentro nos morimos de ganas porque alguna prenda masculina se pierda en el camino hacia nuestra cama.

 

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Pero así seguimos y así vamos, domingos fríos de invierno con alguna canción de fondo y la mente en blanco. Una mente que espera ser tatuada de colores por algún desconocido que se cruce en nuestro destino.Es otro domingo, y aunque estemos satisfechas con nuestra semana; ese algo lleno de bellos en su mentón nos hace falta, no importa el color y mucho menos la raza, solo la compañía de otro corazón latiendo en la habitación.

 

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