Él era capricho, deseo y tentación.

Se convirtió en un pasado que no logro olvidar, no estoy segura si se trataba de amor, o solo de un gusto vestido de hombre que me envolvía con tan solo mirarme a los ojos.

 

Esos que aún recuerdo cuando cierro los míos, se convirtió por años en un capricho de juventud para luego ser una tentación, ya que por más de que estuviésemos con otras pieles, siempre nos buscábamos para hacer realidad nuestros deseos más fieles.

 

Unos deseos fieles solo a nosotros dos, y que a parecían con tan solo cruzarnos en el camino, aunque no sabía lo que en realidad quería de mí, estoy segura que sus sentimientos eran iguales a los míos. Pero no hablare de lo cursi que podríamos haber sido, si cuando estábamos cerca era más que evidente que queríamos uno del otro, era quizás un capricho de chiquillos que se conocieron hace años pero que aún siguieron arrastrando por un par de años más.

 

Inexplicablemente se me metió hasta los tuétanos aunque quiera olvidar, es un capricho del cual no me quiero apartar y aunque quiera diferencia en él, amor, querer y gusto; sigo entregada más a ese deseo oculto que no logro identificar. No sé entonces a qué aferrarme mientras él exista, y estoy segura que por su parte existe el mismo gusto hacia mí, el cual le es difícil apartar de vista. Vinimos al mundo para chocar caminos pero no juntarnos jamás, pues solo somos un capricho, deseo y tentación que nació para juntarse de vez en cuando.