Él es el encaje perfecto para mis suaves piernas.

Él es el encaje perfecto con el que necesito vestir mis pálidas piernas.

Un diseño tan masculino que solamente yo podría ponerme, porque lo quiero así, solo mío. Que se duerma sobre mis piernas como el pequeño niño que a veces es, tan mío tan de los dos, pues muero por acariciar esa barba que le hace marcar la diferencia entre el niño y el hombre que es.

 

Imagen: Weheartit.

 

Lo quiero a él, con toda la documentación necesaria para hacerlo solo mío, con una custodia única donde solo yo tenga que firmar, porque desde que entro a mi vida quiero, que sea el encaje perfecto que cubra mis piernas algunas de todas esas noches frías donde lo único que queda es dormir.

 

Imagen: Weheartit.

 

Aunque con él poco se pueda caer en los brazos de Morfeo, y es que está presente en cada momento donde siento frío regalándome un poco de ese calor corporal con el que nació. Un calor que me arrastra a probar de lo mismo, lo que hace suba mi propia temperatura llevándome a la locura dentro y fuera de la habitación.

 

Imagen: Poshmark.

 

Y es que no hacen falta solo cuatro paredes par ser nosotros, las superficies parecen volverse sublimes a nuestra presencia y se presentan gratuitamente, como un escenario perfecto y cómodo para la ocasión, las que terminan en un caluroso sueño donde él es el encaje perfecto sobre mis piernas adoloridas.  Y no lo conseguí en ninguna tienda de ropa interior, apareció de la nada para hacerme entender que soy perfecta tal cual y como soy, tan suya que lo repite a cada instante, pues yo soy la manta con la que cubre su piel.