Él es una mezcla exquisita entre ternura y deseo.

Una mezcla volátil y perfecta.

Una mezcla que nunca pensé encontraría, se ha convertido en la llave perfecta para abrir cada cerradura secreta que hay en mí. Tan tierno y cariñoso como las suaves hojas de una flor, incluso sus espinas me provocan adicción.

 

Imagen: Weheartit.

 

Es esa adicción que me hace ser esclava de él, tenerle y esperarle cada día cuando se para frente a mí, pues su mirada y dulce sonrisa me embriagan como lo hace el vodka en mis labios.

Sin duda es una mezcla, una combinación exquisita de esa ternura que le brilla en los ojos, con el deseo que guardan sus labios. Un deseo que le queda genial cuando sonríe y su mirada cambia, es eso más todas las maniobras que hace con sus brazos lo que provoca se acelere el corazón; el mío, el de él.

 

Imagen: Google.

 

Daria cualquier cosa por tener esa combinación para siempre, es su simpatía y secretos oscuros los que de alguna forma me llevan por el camino hacia la perdición, a una perdición con sabor a frutas y alcohol, me endulza me embriaga de deseo, es su ternura y pasión que hablan de esa forma.

 

Imagen: Weheartit.

 

Porque cuando existen estas dos cosas en un solo ser, son letales pero perfectas. Están hechas solo para otra persona tan similar y a la vez tan distinta, para una cerradura que encaje perfectamente con la llave que esta combinación guarda en su boca, en su barba, que rosa y hace erizar cada parte de esa piel.

 

Imagen: Weheartit.