El peor error de una persona, es demostrar el control que tiene sobre sus emociones.

Es como darle todas las herramientas a tu enemigo para que haga de ti lo que le venga en gana y sin ni siquiera pedir permiso. Es colocarle en bandeja de plata la oportunidad al otro de hacerte añicos y con todo firmado. Es, bueno qué más puedo decir.

 

Demostrarle a ese o esa que tienes al lado que tienes la capacidad absoluta de controlar todas tus emociones, es una forma muy sutil de firmar tu muerte natural, y porqué; sencillamente toma tus puntos débiles y los hace más fuertes para él o ella sin que te des cuenta.

 

Se empieza adentrar más en tu vida de una forma muy natural y sencilla, se escabulle entre tus emociones y hace de las suyas una vez que las agarra sin permiso. Y es que encontró la manera de tomarte como suyo y hacer con sus manos lo que quiera sin que te des cuenta.

 

Y una vez que eso sucede no hay vuelta atrás, por más de que trates de regresar la página ya estas envuelto hasta los tuétanos, ya has dejado todo sobre el ruedo y no queda mucho por hacer, solo déjate llevar y disfruta el momento a su ritmo y en pausa solo cuando sientas que algo no va muy bien.

 

Porque de eso se trata la vida y el amor, dejarse aventurar un poco, dejando de creer que siempre se puede llevar el control, porque no es así. Cuando llega eso que llamamos amor, el control se hace a un lado para dejarlo entrar, porque incluso él mismo sabe que te hace falta.