El problema es que tú eres la solución.

Soluciones queremos todos, útiles, prácticas y sencillas. Solo que a veces esas soluciones se convierten en un humano de mirada encantadora y sonrisa atractiva.

 

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Entonces te dejas embriagar por esa solución que hace de tu vida un problema. Hay personas así, que pueden ser tanto el problema como la solución a todo, sobre todo a nuestros problemas amorosos. Personas que te hacen sentir demasiado y tan poco. La solución a nuestra ansiedad, lo que nos tranquiliza, nos seduce con su cercanía.

 

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Y así sucedió con él, se convirtió en la solución a todos mis problemas, y eso mismo ha sido; el problema. Un montón de sueños y oraciones, envueltos por una bonita esencia masculina, que te arrastra hasta la orilla de su cama. Eh ahí el problema de una posible solución que a pesar de que quieres apartarte te acercas sin control.

 

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El problema es que es la solución para mis adicciones, solo lleva un nombre y apellido. Un grave error que surge por el tiempo y los momentos a solas, cuando te encaprichas y te encariñas tanto de una sola solución. Una que se toma sin pensar, sin ni tan siquiera imaginar que lo es, son las emociones hablando de por medio.

Las emociones de ambos, que se cruzan como una posible solución más de un lado que del otro, pues cuando tú lo das el todo por el todo sin presentar ningún tipo de problema, el otro tal vez lo sea en esas discusiones y posiblemente la solución.

 

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