El que sabe provocar, no necesita pedir.

No hay trucos, ni magia. El que sabe, sabe.

Que exquisito es coincidir con alguien que provoque las sensaciones más ocultas en ti, tan provocadoras y románticas a la vez que haga sientas mariposas, y no precisamente en el estómago sino en otro lado.

 

Imagen: Weheartit

 

No necesita atajos y mucho menos bajarte las estrellas para que caigas entre sus brazos, sencillamente sabe mezclar ternura con la pasión necesaria para que te derritas por dentro y esto se muestre un poco entre tus piernas. Ese hombre que sabe cómo llegar a ti y en qué momento no necesita cuentos de carretera ni su currículo de cama para que caigas en la suya.

 

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Es sencillo, conoce los puntos exactos que hay en ti para colocarte a fantasear con los mejores sueños de sabanas. Debe ser el perfume o el agua con la que él se baña que hace gran parte en ese juego de pasiones para que tú te dejes querer. Te dejas llevar por la corriente y luego de que ese verbo queda como broche en la almohada ya estas perdida junto a todos esos recuerdos que él te dejo esa noche.

 

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Cuando ese mortal sabe provocar no hace falta pedir que te desnudes, eres tú misma revelando todos tus secretos, te desnudas de adentro hacia afuera con tanta facilidad que incluso te desconoces, es demasiado reconfortante cuando de la nada aparecen esos deseos ocultos en ti y salen a flor de piel con este sujeto que en ningún momento necesito pedir porque sabe cómo provocar a tal punto que te hace delirar.

 

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