Empieza a sentirte libre sin pedir el permiso de los demás

Bájale el volumen a las críticas destructivas y escúchate a ti misma.

No puedes dudar que todas nos sentimos en muchas ocasiones en un conflicto constante. Que cada decisión que tomemos por el hecho de ser mujeres puede resultar polémica y muchas veces criticada. Hay que ser linda pero no tanto porque nadie te toma en serio, puedes ser bella y joven pero no demasiado porque podrías ser superficial, etc. Mejor dicho, se suficiente en todo, pero no te vayas a pasar de la raya. Porque si haces ejercicio es para tener un cuerpo perfecto, no para cuidar tu salud. Porque si te maquillas es seguro que odias tu cara y si no lo haces, seguro no te quieres. Lo importante es verte bien, sin exageraciones, solo verte bien.

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Y podemos seguir hablando de innumerables demandas hacia nosotras: cuídate pero no sea vanidosa. Cuídate pero no te obsesiones con la belleza. Se natural, sé bonita de una forma simple. Sé delgada pero hazlo parecer como si fuera obra de magia y no una rutina estricta de ejercicio para sentirte saludable. Ten curvas, pero cuidado con caer lo gorda. Y muchas, muchas más.

¿Cuándo se convirtió en todo una acto de valentía amarse así  misma sin que importe la forma, el color o el tamaño de tu cuerpo? Porque siempre debes recordar que lo peor que puedes ser es gorda. Probar una y mil dietas insanas. Porque sino, deberás odiarte para siempre por no ser flaca. Paga la suscripción anual del gimnasio, deja de comer porque nadie querrá estar contigo por tu peso. No eres digna de amor ni deseo si no llevas las medidas indicadas. Aliméntate del odio, vergüenza y misoginia de las revistas, será tu mayor motivación para lucir perfecta.

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Sé competitiva y compárate constantemente con otras mujeres. Critica a las mujeres como deporte, ríete del cuerpo de otras. Alégrate cuando otra mujer no se vea tan bonita como solía. Odia y admira a las mujeres bonitas al mismo tiempo. Compite con ellas, aunque no sepas porque y para qué, pero solo hazlo. Así ayudarás a la guerra constante entre nosotras.

Cambia, pero no cultural, social ni espiritualmente. Cambia físicamente para dejar de ser tan insegura. Recuerda que ser atractiva y deseable es tu primera prioridad en la vida. Ni te atrevas a hacer cualquier cosa que te haga ver menos atractiva. No hables, no opines, no pienses, no expreses. No le hagas ver a las demás mujeres que es mejor ser uno misma. Y espera a que los demás te den el permiso de ser libre.

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¿Por qué? ¿Por qué esperar este permiso? Es hora de detenerse y parar de buscar alguien que autorice nuestras decisiones o estilo de vida. Simplemente es hora de empezar a ser lo que quieres sin que nadie te diga cómo, cuándo y porqué hacerlo. Eso lo tienes que decidir tu misma.

No le permitas a nadie que se inmiscuya en tu vida y haga con el derecho de decirte de donde a donde puedes volar, puedes caminar, puedes bailar. Escucha a las personas que te aman y quieren lo mejor para ti, y equilibra esos consejos con tus decisiones internas. Solo así sabrás que es lo que realmente quieres. Cuando lo hagas, cuando vivas tu propia libertad, los demás se darán cuenta y sabrán que cada uno debe darse la libertad de ser quien quiere en esta vida.

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