En el amor y el odio siempre existirá una víctima.

Es increíble como algunas cosas nos pueden dejar ciegos a veces. Cosas sin sentido y motivo alguno, situaciones que de la nada te arrancan el amor y las ganas por ser o continuar siendo dos.

 

Imagen: Weheartit

 

Orgullo que se enriquece con el tiempo y al cual la venganza se ganó como amigo, los dos peores enemigos en una relación. Aun no entiendo por qué el amor se puede ver opacado de tantas formas y maneras.

Los seres humanos somos tan pero tan crueles con nosotros mismos que buscamos, escrudiñamos en los errores del otro buscando su caída y así poder decir que no tenemos ningún tipo de culpabilidad. Siempre queremos salir ilesos, incluso cuando también formamos parte de la culpa.

 

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Es como si el amor fuese de la mano con el orgullo, pues este último es el gestor de muchas separaciones y divorcios. Separaciones que quedan a medias cuando en el fondo las dos personas muy bien saben que no pueden estar una sin la otra.

Nos convertimos en un juzgado, con la más mínima falla nos convertimos en abogados del diablo, defendiendo siempre nuestra moral como si nosotros nunca hubiésemos cometido errores. Vamos de ovejas mansas observando entre el rebaño con quien cometer alguna locura y tomar la venganza de nuestras manos.

 

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Esto quizás parezca sacado de una novela, pero cuando no existe la suficiente madurez se corre el riesgo de cometer actos vacíos cegados por las emociones negativas que en mala onda opacan todo el amor que pueden sentir dos personas.