Enamorarse. Esas cosas son del diablo.

A veces voy por la calle y veo a mi alrededor cantidad de enamorados tomados de la mano, algunos formales, otros amores de rato y quizás unas cuantas parejas donde solo uno lleva un anillo en el dedo, y nada los diferencia ¡En absoluto! Porque todo eso es amor, quizás en este último también solo uno lo sienta.

 

Imagen: Weheartit

 

Entonces esas caras sonrientes y fantasiosas me hacen afirmar cada vez más “Enamorarse. Esas cosas son del diablo” y es que bajas al infierno de manera muy especial, es un acto lleno de tantas cosas que tú mismo te cuestionas si estas en el cielo o en el mismo infierno, quizás existe un punto neutro del cual es un poco difícil escapar.

 

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Y no todo es malo, el fuego no siempre quema y causa dolor. Es un infierno atractivo que hace empieces a quemarte muy dentro, te eriza la piel y hace que también ese demonio que vive dentro pero muy dentro de ti salga, sobre todo en esos momentos donde la ropa estorba y cualquier ambiente es idóneo para salir a jugar.

 

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Es un todo y un nada a la vez, llenarse de dulzura y también de placer; entonces te preguntas de nuevo si estas en el cielo o el infierno, sin embargo el fuego aún sigue siendo más atractivo. Esas cosas del diablo que te hacen ser uno más, porque el pecado y los peligros entre dos son más divertidos que estar por el camino del bien.

 

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Es aquí donde confirmo que no interesa el tipo de relación, no podría juzgar el amor que sientan dos o quizás solo uno, porque sencillamente te mantiene ahí; caliente quemando tanto por dentro como por fuera. Y el diablo no es el director, eres tu y todos tus demonios que de vez en cuando hacen que pierdas la razón.