Entre tu alma y la mía existe un dialogo que nadie más comprende.

Muchos se preguntan, cuantos años más pasaran para que sigamos con la misma vida sentimental algo monótona que ambos sentimos y llevamos dentro. Y sí, admito que la convertimos en eso, en algo que nadie más entiendes, pues son nuestras almas hablando entre ellas.

 

Se llaman, se buscan y son nuestros corazones palpitando cuando se encuentran de frente, es como si nuestra propia sangre corriendo por el cuerpo se llamara entre sí y se buscara aún más de lo que se quiere. Porque tal vez fuimos eso, dos almas incomprendidas que sintieron mucho y a la vez tan poco, lo que bastó para separarnos rotundamente.

 

Pero algo que nunca cambiará, es ese dialogo que solo ellas saben cómo lograr, esa conversación que se cruza entre miradas y nos hace tambalear las piernas al mirarnos a la cara. Una conversación que nos tranca la respiración y acelera el corazón más de lo normal, porque está ahí presente para convencernos de que somos uno para el otro aunque ninguno de los dos lo quisimos así.

 

Una conversación sin dialogo ni letras, la precisa para mantenernos a expensas uno de del otro, la que en la distancia tal vez nos mantenga concentrados, y por eso nadie más comprende. Porque cuando se sintió mucho y aún queda rastro de eso, el alma se queda con lo más profundo lo más intenso. Eso que solo dos espíritus quisieron, porque tal vez nacieron con ese hilo rojo del destino y nunca lo supieron.