Eres mía, pero sé que estás con otro.

Eres mía y eso lo tengo muy claro.

Sé y estoy completamente seguro que por las noches soy la última persona en la que piensas antes de dormir, que te acurrucas sobre tu cuerpo para no sentir el calor del mío cerca aunque solo viva en tu pensamiento.

 

 

Estoy casi seguro que aun preparas las dos tazas de té a la cinco de la tarde, como solías hacerlo conmigo, que caminas por la casa nombrándome en tu mente como si yo te siguiera a todos lados, y que las canciones que escuchas en la radio te repiten mi nombre una y otra vez.

 

 

Calculo que aun duermes temprano, como yo solía decirte, y que todo eso que colocas en la tv, son los programas que observabas conmigo. Aun debes tener esa ropa interior negra que yo te regalé, porque te gustaba a ti y me encantaba a mí. Incluso estoy seguro que el día de mi cumpleaños la usas, como un tributo a lo que hacíamos luego de soplar las velas.

 

 

Y que recuerdas los cinco de mayo de cada año, como si de tu propio cumpleaños se tratase, y aunque poco lo creas yo también lo sigo recordando. Porque te tengo presente, y también vives en mi mente.

Pero a diferencia tuya, yo te guardo tributo y por lo menos tengo el honor de nombrarte en algunas conversaciones a solas con mis amigos, porque aun te siento mía aunque digas todo lo contrario. Incluso sé, que en este preciso momento me piensas y si lees estas letras sabrás muy bien que soy yo, recordándote que eres mía, pero sé que estas con otro y duermes justo ahora con él.