Es esa actividad tan genérica la que calma mi mente.

Tengo tanto que decir, pero tan poco que escribir que hiervo por dentro.

Me refugio entre los brazos y las piernas de alguien más, como un pasatiempo quizás, aunque ya lo he convertido en costumbre, una muy divertida y calurosa.

 

Imagen: Pinterest.

 

Pues esa actividad tan ordinaria y genérica me hace ser diferente a las demás, y es que no concibo cómo descargar todo eso que llevo dentro y muero por decir. Por eso me refugio entre pequeñas acciones que me conducen a arrastrar a alguien sobre mi colchón, pues prefiero sea en mi territorio y no tan si quiera en un más neutral.

 

Imagen: Pinterest.

 

Descubrí en esa práctica la mejor manera para liberar energía y tensiones, para descubrir quién soy, son cada caricia y cada gesto una revelación de alguien que quiere salir de aquí dentro. Tal vez ya no sea yo y ni siquiera mi voluntad la que escribe entre estas líneas, sino una nueva esencia que camina desde el borde del colchón hasta la máquina de escribir sobre la mesa.

 

Imagen: Weheartit.

 

Y es que tengo tanto acumulado en la cabeza, que solo liberando las tensiones entre los músculos de mis piernas eso puede salir. Aunque en ese momento poco hable, es todo saliendo como pequeñas gotas de sudor por los poros de mi piel. Es el calor que me hace hervir por dentro y por fuera, soy yo luchando con mis sensaciones y arrastro conmigo una mente que no se cansa de pensar. Porque estoy convencida, de que esta es la única manera de distraerla un poco y que libere todo lo que lleva dentro y no me deja respirar.

 

Imagen: Instagram.