Es mejor quedarse con la culpa y no con las ganas.

Es mil veces mejor quedarse con la culpa y no con las ganas de haber hecho de eso un verbo.

 

Es mejor hacer de nuestra vida un paseo de sucesos envueltos en mucha pasión que quedarse con el sabor en la boca de lo que hubiese pasado y no sucedió. Quedarse con la boca llena un charco cuando se pudo haber hecho tanto; comerse ese helado o comprarse el vestido ajustado, o mejor aún comerse a esa persona que desde hace un tiempo te está rondando.

 

De nada valdría quedarse pensando solamente en lo que no sucedió en vez de haberlo hecho todo un verbo. Y no hay mucho qué explicar o detallar cuando todos sabemos de lo que estoy hablando, y es que sencillamente se le debe dar de comer al cuerpo de vez en cuando.

 

Es una de los privilegios que la vida nos da, un gusto y un verbo que de adultos podemos degustar; lo que aún muchas personas tratan como tabú, pero puedo decir que absolutamente todos hemos pasado por esos gustos carnales que nos pide el cuerpo.

 

Insisto es mejor quedarse con el cargo de conciencia que pensando en que hubiese pasado si eso hubiese ocurrido cuando no fue así. Dejarse llevar en ocasiones y no prestarle tanta atención a lo que digan los demás, al fin y al cabo todos tenemos una conciencia de la que no podemos escapar, por lo que no hay que darse tanta mala vida cuando todo puede surgir en pro de nuestra propia felicidad.