Existe entre los dos una cuenta pendiente.

Una cuenta que ninguno termina de saldar, y es que ni tu ni yo ha sido capaz de hacerle frente a esto que desde hace décadas nos mantiene presentes.

 

Y vaya que es difícil cuando no logras cambiar tu presente por un futuro mejor, cuando en vez de avanzar te quedas estancada esperando amor, cuando se supone todo debería correr como lo hace el agua del río. Porque nos quedamos entonces esperando a que algo suceda si tenemos nosotros mismos todo a nuestro favor.

 

No dejemos cuentas y mucho menos facturas por pagar, seamos capaces de enfrentarnos y saldar nuestra deuda con unos cuantos besos y caricias que los dos no puedan olvidar jamás. Aunque sea una sola vez en la vida, es mejor el ahora que dejar todo para después, más estas ganas que nos rompen la piel.

 

Existe entre los dos unas ganas pendientes que debemos librar, las que nos carcomen por dentro y nos ponen a suspirar, y es que de tan solo pensar lo que podemos hacer me arde la piel. Estoy segura también no ser la única en esta batalla de ganas, porque aunque estemos a expensas del otro nos aguantamos como más nadie sabe.

 

Pero sin embargo seguimos con esa cuenta sobre nuestro hombro como algo demasiado pesado, lo que deberíamos dar rienda suelta de una vez antes que sea demasiado tarde y se nos escape de las manos. Porque sé, estas al tanto de todo esto como yo, de lo pendiente, de lo que aún falta y lo que tenemos presente.