Explotar, liberar y vivir más.

Estoy cansada de parecer una mujer perfecta, aunque sé que la perfección no exista.

 

Estoy cansada de fingir estar bien y calmada cuando en el fondo quiero explotar y deshacer conmigo todo lo que está frente a mí. Explotar un poco de vez en cuando y liberar esa adrenalina que sin darme cuenta se estancó.

 

Si, se estancó y precisamente por mi culpa. Me deje llevar por las comodidades de la vida, si fue así como el sentir y el explotar de mis emociones pasó a ser el segundo lugar en mi vida. Me acomodé a lo que se presentará sin importar lo que había más allá de mis ojos, eso que el mismo destino te presenta con tal de que experimentes y vivas más.

 

Quizás sean los años pasando los que nos convierten en personas cada vez más viejas de alma; acomodándonos a la monotonía de lo cotidiano, a lo que los demás hacen una y otra vez como una repetición, porque somos eso, una repetición diaria de escenas que ya se convierten en una costumbre.

La costumbre que llamamos vida, cuando erróneamente no es así. Porque la vida más que trabajar, comer y dormir; es sentir con el alma lo que la mente quiere que hagas, es salirse un poco de la raya y deleitarse con todo lo bonito que hay alrededor.

 

Por ello sentir la necesidad de gritar a los cuatro vientos es la mejor opción para liberar eso que llevamos dentro. Explotar, liberar y vivir más.