¿Fácil yo? Sí, y a mucha honra.

 

 

Yo no le llamaría descaro, realmente “Libertad plena” poco me importa lo que digan los demás, y tampoco les atribuyo mis penas. Me dicen fácil, y es porque quizás han sido cantidad de hombres los que han visto a mi lado.

 

 

Y sí, camino con todos ellos, algunos de los cuales son solo mis mejores amigos, mejores que muchas falsas amistades femeninas que andan por ahí. Me atribuyen lo “fácil” porque me han visto en lugares nocturnos compartiendo copas, lo cual no niego y con orgullo afirmo que tomarse un par de cervezas con hombres es contemplar la realidad de la vida.

 

 

Me ven reírme con ellos, y coquetear un rato de lejos; cosa que también admito con orgullo, pues me encanta revelar un poco esa feminidad de la cual me siento cada día más orgullosa. Dicen y murmuran sobre mí, que muchas de las cosas que tengo fueron financiadas por unos cuantos hombres, quizás mayores; y sí, unos viejos verdes que se ven en los billetes de cien dólares y por los cuales me esfuerzo cada mes.

 

 

Total, me dicen fácil y ya está. Pero lo realmente cierto de toda esa infinidad de comentarios, es que si me he divertido con varios, y aun los cuento. Bajos, altos, gordos y flacos, incluso de diferentes nacionalidades, y si me preguntan que si me siento mal por eso, les respondería: ¿Fácil yo? Sí, y a mucha honra.