Fue un error, pero como me gustaba.

Todas tenemos a ese error, el que quizás nunca tuvo por qué haber llegado a nuestra vida, pero si lo logro es porque nuestra vida lo merecía.

 

Imagen: Worthy.

 

Incluso ni tan siquiera tenemos una justificación de por qué nombrarlo así, si en otras cosas bien que se llevaba todos los trofeos de ganador. Pero, finalmente somos mujeres y nuestro ego narcisista de belleza nos haca catalogar a algún hombre que han pasado por nuestra vida con esta despavorida frase “feo”.

 

Imagen: Culturacolectiva.

 

Sí, no nos hagamos las desentendidas; así es, ahí es donde está el centro de todo este juego, entonces por eso automáticamente se convierten en un error y quizás en una mancha dentro de nuestra lista de supuestos galanes de televisión.

Pero, si estuvo en nuestra vida, tal vez fue porque en ese momento éramos menos superficiales que ahora, y nos fijábamos más en sus acciones sobre el colchón –perdón, por su corazón-.

 

Imagen: Mdzol.

 

Porque en el fondo sabemos que, era increíblemente bueno y hasta la fecha no entendemos porqué dejamos ir a ese espécimen que nos enseñó a disfrutar hasta los más mínimos instantes de placer. Fue tan bueno, que quizás aún lo recuerdes en silencio y una risa maliciosa se escape en el momento. Y aunque no lo quieres reconocer te gustaba más por sus defectos que por sus virtudes, a lo mejor era el amor de tu vida, el exprimidor de tus días de pasión y lo dejaste ir.

 

Imagen: Estilizadas.

 

Tal vez ahora sea el amor de alguien más y hace con ella lo que tu hasta ahora aun niegas. Porque amiga mía, quien es bueno nunca deja de serlo, incluso los años y las experiencias lo convierten en experto. Arrepiéntete más bien por dejarle ir.