Antes fui todo lo que puede ser, ahora, soy todo lo que quiero ser

Porque vives, cambias, creces.

La vida se encarga de ponerte en situaciones en que debes decidir qué dirección tomar, cual camino te lleva a dónde quieres llegar, definir qué realmente quieres, por lo general son momentos en que todo lo planeado o soñado se viene abajo y comienzas a reconstruir sobre otras bases. En ocasiones pasadas sobre las mismas bases y quizá por eso mismo tienden a derrumbarse nuevamente; el caso es que decides hacia dónde y cómo vas; tanto derrumbe siempre deja escombros, escombros con los que nadie más debe cargar, ni que nadie más debe “limpiar”, este desorden es solo tuyo y te pertenece, aquí es donde tomas todas las decisiones, donde te enteras que ya no ves nada de la misma manera, que tu pensamiento cambió, mejor dicho: te das cuenta que creciste.

Fuente: Pinterest

Y por su puestos, vendrá quien se ofrezca a limpiar, a lidiar, a “sanar”, pero por fin ya sabes que nada de eso funciona y que el tiempo es solo tuyo, que te pertenece y que al final, la única persona que necesitas para crecer, para limpiar y sanar eres tú misma, que eres quien pone los límites de tu vida, quien decide cómo jugarla y con quién o si al final sabes que no quieres jugarla con nadie, que te volviste egoísta y quizá hasta incrédula.

Miras a tu alrededor y escuchas situaciones que ya viviste, conversaciones o discusiones que ya sabes de memoria, reclamos, tonos, besos, miradas, llamadas y ahí en medio de todo eso y de todas esas personas dices: ya no estoy para eso, ni para reclamar ni que me reclamen, ni para ser fastidio de nadie, ni para sufrir por amor, por necesidad o costumbre al final uno ya ni sabe; creo que en este punto es donde sabes cuál es tu lugar y entiendes que todo el dolor, que todas las lágrimas te han hecho fuerte y segura, que tienes tu plan de vida contigo misma y que ya eso no te asusta, y llegas a no entender por qué las personas le temen a la tan llamada “soledad” a no tener a alguien al lado, ¿qué? ¿que te abrace? ¿que diga cosas lindas? ¿que llame o ponga un mensaje de buenos días?

Fuente: We heart it

Aprendes que nada de esto es necesario, un abrazo siempre habrá, alguien que te diga cosas lindas y te diga la verdad también, llamadas y mensajes existirán y lo mejor es que son de aquellos que estuvieron, están y estarán… los amigos.

Logras darle importancia a lo que realmente la merece Dios, la familia, tu misma, los amigos y la vida, a levantarte con una sonrisa con la certeza que todo lo que ahora sueñas se cumplirá, que tus sueños no dependen de una persona y menos tu felicidad, que ser feliz y constante depende de ti, y es ahí donde se acercan a decirte ¿qué cambió en ti, por qué esa luz en tu sonrisa y en tu mirada? y viene la pregunta de siempre ¿estás enamorada? y mi respuesta comenzó a ser la misma: “Sí, estoy enamorada de la vida, de mi vida”.

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¿Por qué las personas asocian felicidad con amor solamente? No niego que el amor  trae mucha felicidad eso no lo dudo porque en su momento fui feliz por el amor de alguien más, pero ser feliz no depende de una pareja, no buscas a tu media naranja, bueno al menos yo entendí que primero no tienes que buscar nada y segundo no quiero media naranja cuando la puedo tener completa, no quiero la mitad de nada ni de nadie, las medias tintas suelen ser poco originales y como dicen “a medias ni las medias”; y al final esto es lo que hay, no me arrepiento de nada de lo vivido, reído o sufrido gracias a todo eso hoy crecí y sigo creciendo por mi propia cuenta, por un tiempo fui todo lo que puede ser, pero hoy, hoy soy todo lo que quiero ser.