Hay besos que desvisten más rápido que las manos.

Besos que te desnudan inclusive el alma y el pensamiento.

 

Son besos que te toman como suya por completo, saben hacer las maniobras exactas para que pierdas completamente el equilibrio de tu vida, empezando por tus piernas hasta que termines sobre alguna superficie plana.

Entonces, las manos quedan tontas ante besos así, y es que saben cómo desprenderte de tu ropa incluso sin que te des cuenta de ello. Te cautivan, te drogan, e hacen viajar a otra dimensión, a una donde sabes te diviertes mejor sin ropa. Porque sencillamente las prendas de vestir estorban, no hace falta tenerlas encima cuando te encuentras ante algo así.

 

Es culpa de esos besos que termines muy rápido en un final feliz, y es que te hacen viajar al cielo sin ni siquiera dejarte ver atrás, porque una vez que caes ante ellos no hay motivo para quererse regresar.

 

Son y seguirán siendo besos que más que solo desnudarte, te cautivan y llenan tu alma, están ahí para notificarte que la otra persona siente lo mismo por ti, porque no solo el gusto o la atracción entran en juego cuando se besa con pasión, hay más que eso y todo el mundo sabe esto. Hay ganas voluntad y amor que se refleja en los suaves besos de dos amantes que se encuentran buscándose uno al otro, sin saber que esos mismos besos se encargaran de desnudarlos y hacerles perder el control por completo.

 

Besos provenientes de unos labios que le ganaron a muchas manos, los que saben el punto exacto para hacerte entender que la ropa estorba de vez en cuando.