Hay esencia tuya en la cocina y sudor en el colchón.

Tu fantasma pasea por mi casa, como alma sin descanso. El pasado no quiere salir de aquí.

 

Imagen: Pinterest.

 

Hay olor a pasión en todas las esquinas, y tú huella en el sillón. Es como si el reflejo de tu cuerpo caminara junto al mío, e incluso se duchara conmigo. Ese momento que creía perfecto y solo mío, para arrastrar los recuerdos y ahogarlos por medio del drenaje. Pero es imposible, tu presencia enjabona mi espalda mientras te recuerdo.

 

Imagen: Pinterest.

 

Inclusive el agua no te borra de mi piel, estas presente en cada rincón de mi casa, y más en la habitación. Después de tanto y de tan poco, te quedaste incrustado entre los tapices de las paredes y en la alfombra en la que una vez fuimos felices.

Cuando paseo por la cocina buscando qué inventar para mí, incluso tus ideas de platos y comida aparecen por ahí, sentarme a comer es casi igual o peor que estar sola en la habitación, pues la mesa guarda tantos recuerdos casi igual que las sábanas blancas.

 

Imagen: Megazinefeed.

 

Sabanas a las que les guardo respeto, y que aunque se crucen aventuras en mi vida prefiero no manchar y por eso me acobijo con ellas en el sillón de la sala. Pero de la nada y bajo la luz que alumbra mi casa, es como si tu figura se paseara por ahí, hay esencia tuya en todas partes y huellas en cada espacio de esta casa. Solo me queda, acurrucarme en el colchón que aún guarda tu aroma más interna y recordar que debo reaccionar, pues ya no estás aquí.

 

Imagen: Eslamoda.