Hay lunares en mi cuerpo que están hechos para tus labios.

Lunares perfectamente ubicados para ti; los que de alguna u otra manera te esperan.

 

Todos están esperando ser acariciados por tus manos, llenarse de los besos repartidos por tus labios y de alguna u otra forma de unos cuantos minutos a tu lado. Te quieren solo a ti, y me atrevería a decir que son gran parte de ellos, todos para ser exacto.

 

Y vaya que si soy una mujer con una piel llena de marcas que aguarda ser valorada por una manos iguales a las mías, solo que estas, más amplias y llenas de pasión, de una que a veces yo no tengo y que me da miedo sea la culpable de que se aparte por completo de mi lado.

 

Pero, sin tener que pensar en eso son los lunares y pecas en mi cuerpo los que reclaman ser amados por él. Ya no tengo ni siquiera voz y voto en esto cuando son ellos los que me piden a gritos parte de sus encantos, forman el camino exacto para hacerme perder el control y llenarme de todo su amor.

 

Un amor que solo él sabe cómo controlar también, se ha encargado de hacerse el dueño de cada parte que hay en mí, de mi piel en especial. La que cubre todo mi cuerpo y que se convierte en una sola cuando se mezcla con la de él.

Somos dos pieles que viven para estar juntas, que están marcadas para complementarse con la de cada una, sus lunares y pecas son también el complemento perfecto para mi piel.