Inquietas mi cielo con tus demonios.

Admito solemnemente ser una mujer tranquila, de mente calmada y pensamientos furtivos. Soy como el cielo claro, que bajo las tormentas de la vida se vuelve un poco oscuro y lluvioso pero el que al final termina brillando con la luz del sol en un nuevo día.

 

Imagen: Weheartit

 

Pero, así como se le prende fuego a la leña tus demonios aparecen para revolotear con los míos, sí; yo también estoy llena de ellos aunque casi siempre estén dormidos. Pero sigues inquietando mi cielo con tus demonios, esa paz que yo misma transmito al exterior se ha llenado de euforia y alevosía hacia mí, y es que mi propia tranquilidad me traiciona desde muy dentro.

 

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Entonces, cómo se puede estar así en la claridad de una vida llena de serenidad y orden mientras otro perturba cada momento con su nombre. Bipolaridad, quizás sería el nombre perfecto para esos momentos en los que esa parte oscura en mi quiere salir a jugar.

 

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Las tormentas y los truenos aparecen bajo una lluvia llena de pasión y los demonios a los que una vez llegue a tenerle miedo se encariñan con los míos. Como consecuencia todo lo que vive en nuestros infiernos sube sin permiso a mi cielo, el pase libre es inminente como los momentos que en el aparecen poco a poco, escenas llenas de romance y de desenfreno que hacen que mi cielo se nuble un poco pero a la final brille de placer.

Sus demonios inquietan y perturban mi cielo sin clemencia, sencillamente la paz que existía ni siquiera se asoma por aquí.

 

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