La flor en mi piel.

Esa flor en mi piel es tan solo un recordatorio de lo que soy y lo que puedo causar en los demás.

La mujer que usa su esencia como tinta indeleble para cautivar y marcar a los demás. Me propuse ir por los caminos de mi vida sin defraudarme a mí misma y por ende a lo demás, dejar rastros y no cicatrices, ese pequeño recuerdo que al aparecer en la mente del otro dibuje una sonrisa en su rostro.

 

Imagen: Weheartit

 

Aunque me haya marchado de la vida de muchos por el destino o porque sencillamente mi tiempo de estadía venció, solo pretendo dejar bonitos recuerdos y un aprendizaje tan difícil de eliminar como la tinta de un tatuaje. Con el tiempo aprendí, cautivaba tal cual como lo hacen las flores, y que como ellas en las manos equivocadas podía marchitar mi esencia muy pronto.

 

Imagen: Weheartit

 

Por eso decidí hacerle un tributo a mi esencia, a mi piel y recordarme a mí misma lo que soy, lo que valgo y lo que puedo llegar a ser. Voy sin pena y remordimiento por los caminos temblorosos de la vida, y aunque lleve un pasado como una cruz a cuestas no me importa pues eso se refleja en cada poro de mi piel sin necesidad que tenga que hablar de ello.

 

Imagen: Weheartit

 

Esa flor en mi piel me recuerda cada mañana por qué debo empezar el día, y me deja con la curiosidad de cómo deba culminar lo que empecé. Es sencillo, soy lo que mi espíritu refleja y lo que pocos son capaces de ver, porque a pesar de lo atrevida que sea, mucha ternura se esconde dentro de mí, son miedos y vergüenza detrás de una flor que ha dejado su aroma en muchos lados, una mujer como cualquier otra que poco saca a relucir lo que más esconde en el fondo de su alma.

 

Imagen: Weheartit