La gente que se ama siempre es indecente.

Las personas que se aman, se quieren y tienen todo un sinfín de cariño entre sí, siempre se entregaran en cuerpo y alma de una manera indecente.

 

Tal vez indecente ante los ojos de los demás, pero en realidad es algo de lo más normal cuando se aman de verdad. Una indecencia que solo es válida para dos, esa que surge de la intimidad, complicidad y perversión que dos personas se dan a la par.

 

Porque cuando existe entre ambos más nadie lo puede entender, y por más de que venga una tercera o cuarta persona con ninguna existirá algo similar. Es una magia peculiar que sea crea en el silencio de dos pieles que se quieren, las que en la distancia se extrañan y que con el pensamiento se hablan.

 

Así es, como la gente que se ama siempre será indecente inventándose encuentros en cualquier lugar, no importan tan siquiera las comodidades e incluso la privacidad. Es como si en la mente se despertaran cualquier cantidad de inventos que con el tiempo se vuelven más y más frecuentes que practicar.

 

Una práctica sin duda repleta de cariño, deseo y muchos besos. Y hay derecho, el de ser así, el de comportarse de esta forma cuando se quiere tanto por dentro, cuando se observa a la otra persona y la mente y el pecho se empieza a sacudir, como lo hace la cama, el sofá e incluso la silla de cualquier lugar. Entonces, no importa el lugar el momento o la hora, cuando se ama lo indecente es un derecho que entre de por medio.